
El caso es que esta mañana, entre malabarismos semaforiles, mientras levantaba el culo del sillín para acelerar la marcha me acordado de Kevin Bacon en Quicksilver (1986), una de esas irreales películas ochenteras que nos tragábamos sin pestañerar y que incluso mitificábamos. De hecho por alquel entonces, un curro de mensaka-ciclista por las calles de Manhattan me parecía el summun. Por supuesto, el bueno de kevin, se ve obligado a pedalear para recuperarse de un batacazo como exitoso broker en plena era yuppie.
Hoy me conformo con llegar a la hora, atar la mi vieja Trek híbrida con tres cadenas y cuidarme los sabañones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario